Agua de río

De estas costas vacías me quedó sobre todo la abundancia del cielo

Si scrollear fuera un buen libro, sería este. No porque sea vacío de contenido o idiotizante, no, no. Es porque es difícil de soltar (lo leí con mi grupo de lectura y varias veces tuve que hacer un esfuerzo para no leer más de los capítulos que tocaban en la semana) y porque salta de una situación a otra sin aviso y sin parar. Por eso es un libro fácil de leer, es dinámico, ligero, amigable. Tiene su buena cuota de humor también. El descontento es actual hasta el hastío. Está salpicado de jerga, referencias a internet, chistes, memes. Pero todo esto con muy buen gusto, Beatriz Serrano supo elegir bastante bien qué referenciar porque hoy, tres años después de la publicación del libro (que, diágmoslo, en tiempos de trends es casi un siglo) se sigue sintiendo actual. No se queda en aquello que pasa como un soplido sino algo más profundo, más arraigado y que es difícil imaginar que vaya a desaparecer próximamente. También es un libro difícil de leer, por otros motivos. Marisa, la protagonista/narradora, es francamente insoportable. Es cínica, condescendiente, mentirosa, falsa, aprovechadora. Marisa tiene un hermoso departamento con balcón, un trabajo creativo estable, una familia no disfuncional, un muy buen pasar; y Marisa se pasa un tercio del tiempo intentando sabotear su propia vida, otro tercio quejándose y lamentándose y el último tercio disfrutando de sexo sin compromisos sentimentales, viajes, quesos y vinos, todo con un envidiable nivel de calidad. No juzgo a Marisa. Marisa, aunque no lo parezca, tiene mucho de qué lamentarse, mucho que la hace infeliz, y sus razones son perfectamente válidas. El descontento es un libro difícil de leer porque, vamos a decirlo de una vez, todes somos Marisa. Y verse reflejades en esa persona tan miserable, tan infeliz, tan descontenta, duele, duele bastante. Todes nos enfrentamos al tedio diario, a la sensación de que nada en nuestra vida tiene sentido, la depresión de saber que no podemos cambiar nada (al menos no sin una enorme cantidad de valor y energía que pocos parecen tener). No puedo dejar de mencionar, sin embargo, que para mi gusto es un poco simple, repetitivo por momentos. No es una obra perfectamente acabada, cada detalle pulido pero, al final del día es una historia satisfactoria. Es una novela mordaz, temeraria, deprimente pero feliz, fácil de tragar. Una instantánea o, debería decir, un post, de la vida contemporánea de gran cantidad de personas en el mundo. Es accurate, es reletable, es un mood (¿todavía se dice eso?). Dejaré mis ojos puestos en Beatriz Serrano y qué más tiene para contarme en el futuro.