Perder el miedo

Hace al menos un año o dos retomé los blogs, los blogs porque ha acabado siendo más de uno.

Al principio estaba indecisa, no sabía bien sobre que escribir, pero sentía la necesidad de hacerlo. Finalmente me lancé sin tener un rumbo fijo. No obstante, en esta ocasión iba ser distinto, ya que no había ninguna presión de tener seguir las reglas del SEO (ni siquiera sé si ahora funcionarán por la implantación de IA metida en calzador en todas partes).

Obviamente a mayor constancia más alcance tienes (se hace lo que se puede), lo de escribir textos de más de mil palabras ya lo dejamos para otro día.

La verborrea nunca ha sido lo mío, en la palabra escrita tampoco, aún así es el lugar donde más segura me siento, junto al del dibujo donde cada vez gano más confianza.

El caso es que me he dado cuenta de que no estoy acostumbrada a recibir feedback (ni siquiera cuando tenía blogs literarios) y cuando hay un mínimo de interacción en un medio así ya me abruma.

Este temor lo he perdido un poco gracias al fediverso, también a Spacehey (quién iba a decirlo) y a que me he lanzado a escribir poesía echándole un poco de morro porque es algo que me sigue imponiendo porque yo que sé, nunca seré una Emily Dickson, pero luego recuerdo que Perreverte existe y se me pasa (Perreverte nunca ha escrito poesía que yo sepa, no obstante, me sirve como ejemplo de escritor mainstream).

En este último año también me he diversificado un poco (bastante). Ahora subo los poemas en el blog de Mataora donde además subo algún post relacionado con cuadernos y cosas artísticas.

En Spacehey subo principalmente mis dibujos, al igual que en Substack donde hay una gran comunidad de artistas y creadores en general (este el lugar más mainstream donde estoy ahora), mientras retomo Cara poco a poco.

Actualizo cuando puedo y/o tengo algo que decir. Aquí no sé lo que haré todavía, sin embargo, nunca lo he sabido, quizá sea mi sitio más random.

También donde he empezado a perder el miedo.

© Em. 2025

Gracias por leer