zona de confort

bitácoara personal

Recibir el diagnóstico que confirman mis sospechas acerca del autismo y TDAH debería haber sido motivo de alegría.

Ahora entiendo porque me ha costado relacionarme con el resto de las personas y no me gustaba ir de fiesta cuando tocaba. No me estaba asilando por ello, estaba protegiendo mi salud mental de forma inconsciente. Socializar siempre ha tenido un coste alto para mí, si esto le sumaba los ambientes ruidosos el precio se elevaba.

Mi relación con la comida no fue especialmente buena durante la infancia y la adolescencia. Pasadas esas etapas me fui reconciliando con algunos alimentos. Resulta que no me gustaba la coliflor hervida, pero rebozada o en bechamel me la puedo comer.

Por otro lado, nunca he sido una estudiante brillante. Me aburría en clases de Historia. por ejemplo. Nunca he conseguido retener fechas concretas, tampoco los acontecimientos que marcaban los periodos históricos.

Sin embargo, mi curiosidad me ha llevado a acumular información (inútil o no) sobre la mitología celta, mitología japonesa, brujería, vampiros, licántropos, narrativa literaria y visual (occidental y oriental) y por supuesto, animales, ya sean perros, gatos u otra especie.

Conozco unas cuantas razas de perros, su procedencia originaria, su carácter, enfermedades frecuentes en algunos de ellos y los cuidados básicos que necesitan (a pesar de esto soy una firme defensora de los perros mestizos).

Con los gatos un poco lo mismo, aunque de estos animales me interesa además el estudio de su comportamiento, ya sea en compañía humana o en colonias felinas.

Ahora me ha dado por investigar tímidamente acerca de las plantas en general, más allá de su uso medicinal: me interesan las plantas de interior y los jardines, una naturaleza domada por la mano humana frente a los bosques (los bosques, otra de mis cosas favoritas, por cierto).

He sido una intensa cuando me dio fuerte con Doctor Who. Me aprendí los nombres de todos los actores que han encarnado al Doctor en su etapa clásica. El lore de la TARDIS, los daleks, la regeneración del Doctor y se puede decir que hice un curso intensivo de inglés solo viendo capítulos de esta serie.

Luego me dio por los Mumin y me enamoré de Snufkin, pero es que es imposible no hacerlo.

El diagnóstico debería ser motivo de alegría, ya que me ayuda a entenderme mejor a mi misma y a saber que en ocasiones camuflo por encima de mis posibilidades en una sociedad que cada vez es más veloz, más exigente y ruidosa. Una sociedad donde se penaliza al diferente si no es lo suficientemente productivo y rechaza las jerarquías.

Además de eso, tengo una maldición, la maldición de tener mil ideas en la cabeza y no poder ejecutar la mitad de ellas. Los principales culpables parecen ser las funciones ejecutivas y la memoria de trabajo.

Esto influye en mi forma de escribir, por supuesto. A veces suelo tardar en escribir en los blogs porque necesito organizar las ideas, y eso no es fácil.

Cuando lo hago soy escueta. Llegar a las 500 palabras es un milagro para mí, si a eso le sumamos la falta de constancia, el agotamiento mental que y que tampoco me da la vida para todo los resultados están a la vista.

Quizá tengo la suerte de que crear ha sido una forma de canalizar mi TDAH y que la expresión escrita sea la preferida de mi Autismo. Puedo hablar, sí, no obstante, tengo algo más de verborrea sobre el papel, aunque a veces no lo parezca.

Descubrir estas limitaciones han dado explicación a otras tantas cosas, pero también me ha dado el bajón. Lo único que lo compensa es que estoy por encima de la media en comprensión verbal.

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Estos días he estado viendo algunos shorts de Blanca Guilera en youtube (creadora de contenido de salseos vintage, arte y moda), entonces vi uno que me llamó la atención que se llamaba mis obsesiones semanales.

Me gustó la idea entonces he pensé: oye y ¿si adapto el formato al blog? no creo que me dé para hacer una entrada semanal, pero de vez en cuando puede caer alguna.

Música. Últimamente estoy escuchando bastante música, ya que realizar cualquier otra actividad mientras dibujo me acaba drenando la energía. En fin, cositas.

Por lo general, suelo escuchar música en inglés o en otros idiomas que ni siquiera entiendo (esto incluye el euskera) para concentrarme mejor, pero a veces escucho música en español. Uno de mis descubrimientos más recientes ha sido la cantautora La Bien Querida, quien curiosamente fue ilustradora antes de dedicarse a la música.

Bebidas. Me ha dado por el té Matcha. Si no lo pruebo ahora que está en todas partes ¿cuándo si no?. Sin embargo, solo he encontrado uno que me ha gustado y es el de la marca Kaiku, además, lo prefiero caliente a frío, no sé, pero no sabe igual.

Documentales. Este año se está celebrando el 100 aniversario de Marilyn Monroe, así pues estoy aprovechando para conocer mejor su historia y la del personaje en cual decidieron encasillarle unos cuantos productores de Hollywood.

Ilustración. Llevo ya meses obsesionada con la técnica del collage, En concreto con el collage de papel pintado con acrílicos, gouache,...y estoy descubriendo que no existe una sola forma de hacerlo. Los hay más complejos como los de Jon Klassen en su novela La calavera a otros más sencillos como los de Julie Adore incluso digitales como los de Lucy Sherston.

Comida. Sí, yo también he caído en el canal de Diegodoal. El muchacho además de cocinar bien también es buen comunicador y sus recetas de kebab y falafel caseros están aprobadísimas.

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Hace unas semanas vi un vídeo de una conocida booktuber donde hablaba sobre las nuevas tendencias literarias, según ella, en un tono distendido, ya se trata de contenido de entretenimiento.

No obstante, hubo algo que me llamó la atención y es el regreso de los clásicos literarios.

El motivo me sorprendió (y la vez no, por desgracia).

Las novelas clásicas anteriores al siglo XX (incluso las de los inicios de este mismo siglo) suelen ser reeditadas constantemente por las editoriales con picos en los cuales llegan más al mainstream por la publicación de ediciones especiales, adaptaciones recientes al cine,...o simplemente por la cultura pop.

Esto ha pasado recientemente con Drácula, Frankestein y Cumbres Borrascosas, por ejemplo. En resumen se podría decir que nuevos tiempos necesitan nuevas adaptaciones.

Pero a lo que iba, independientemente de esta necesidad de renovación del lenguaje cinematográfico hay otro factor que devuelve a los lectores a desear revisarlos y es la irrupción de la IAgen (en absolutamente todo lo que imaginemos) tal y como apuntaba esta booktuber no tenemos la certeza de que las novelas publicadas a partir de 2022 están escritas con ayuda de una IAgen o no (en realidad ya hay personas expertas en detectar si es así) aunque tampoco es plan de meter a todo el mundo en el mismo saco (los autores que escriben sus novelas/obras sin ayuda de la IAgen existen).

A mi esto de la IAgen me cabrea mucho, en la ilustración parece que está medio normalizado con la excusa de que es “una herramienta más” y que “hay que convertirla en una aliada”.

Ya se han publicado libros que están hechos claramente mediante esta tecnología por su estética Pixar. Así que no me extraña que se haga también la literatura mainstream donde es más complicado detectarlo a simple vista. Como nos decían en el cole: si copias te engañas a ti mismo (en realidad es algo más complejo que solo copiar).

Sin embargo, creo que esto es más que eso, es el capitalismo que nos come y la imperiosa necesidad de crear por crear para inundar de contenido las redes sociales sin importar que el resultado tenga un mínimo de calidad.

Otra de las tendencias literarias de este año según esta booktuber era el regreso de la poesía, por los motivos que por el regreso de los clásicos y también porque los lectores necesitamos volver a leer pausadamente.

Lo suscribo 100%

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Hace al menos un año o dos retomé los blogs, los blogs porque ha acabado siendo más de uno.

Al principio estaba indecisa, no sabía bien sobre que escribir, pero sentía la necesidad de hacerlo. Finalmente me lancé sin tener un rumbo fijo. No obstante, en esta ocasión iba ser distinto, ya que no había ninguna presión de tener seguir las reglas del SEO (ni siquiera sé si ahora funcionarán por la implantación de IA metida en calzador en todas partes).

Obviamente a mayor constancia más alcance tienes (se hace lo que se puede), lo de escribir textos de más de mil palabras ya lo dejamos para otro día.

La verborrea nunca ha sido lo mío, en la palabra escrita tampoco, aún así es el lugar donde más segura me siento, junto al del dibujo donde cada vez gano más confianza.

El caso es que me he dado cuenta de que no estoy acostumbrada a recibir feedback (ni siquiera cuando tenía blogs literarios) y cuando hay un mínimo de interacción en un medio así ya me abruma.

Este temor lo he perdido un poco gracias al fediverso, también a Spacehey (quién iba a decirlo) y a que me he lanzado a escribir poesía echándole un poco de morro porque es algo que me sigue imponiendo porque yo que sé, nunca seré una Emily Dickson, pero luego recuerdo que Perreverte existe y se me pasa (Perreverte nunca ha escrito poesía que yo sepa, no obstante, me sirve como ejemplo de escritor mainstream).

En este último año también me he diversificado un poco (bastante). Ahora subo los poemas en el blog de Mataora donde además subo algún post relacionado con cuadernos y cosas artísticas.

En Spacehey subo principalmente mis dibujos, al igual que en Substack donde hay una gran comunidad de artistas y creadores en general (este el lugar más mainstream donde estoy ahora), mientras retomo Cara poco a poco.

Actualizo cuando puedo y/o tengo algo que decir. Aquí no sé lo que haré todavía, sin embargo, nunca lo he sabido, quizá sea mi sitio más random.

También donde he empezado a perder el miedo.

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(Soy) la peor poeta del mundo, no encuentro las palabras adecuadas para describir, una puesta de sol, el aroma de una flor y el sonido del viento entre las ramas sss sss sss (Soy) la peor poeta del mundo, (Por eso) este poema, está inacabado.

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No sé si es demasiado pronto para hacer los propósitos para el próximo año, pero estoy deseando dejar este atrás por distintos motivos, entre ellos los de salud mental, la historia de mi vida. Al menos ahora tengo una idea de donde pueden derivar y tengo algunas herramientas para paliar las consecuencias.

Dicho esto para el próximo año no me quiero proponer metas que no podrá cumplir. Lo intentaré al menos.

Escribir

En primer lugar me gustaría seguir escribiendo en el blog. No tengo un calendario de publicaciones, tampoco unos días determinados para hacerlo. Actualizo cuando puedo y esto me está dando tranquilidad.

También me gustaría seguir escribiendo poemas, a mi manera. No sé si es buena a mala, pero a mi me gusta y a veces hasta me divierte cuando le doy un toque musical.

Quiero seguir haciendo journaling y/o cuadernos de commonplaces.

Es un mundo que estoy descubriendo ahora y que no sé como no me he adentrado en él antes. Aunque ya anotaba cosas en cuadernos antes.

Me gustaría hacer una investigación más afondo sobre el tema porque es un tema extenso que incluye una de mis cosas favoritas: la papelería y donde además se puede combinar la escritura y el dibujo.

Dibujar

Aquí estoy tendiendo una pequeña crisis, ya que por un lado quiero seguir dibujando lo que ya sé, pero por otro necesito avanzar y no sé para donde tirar. En cualquier caso no van a faltar los dibujos de perros, gatos, aves y demás fauna salvaje.

Quizá use más los cuadernos, ya que al final es el mejor lugar para explorar y además tengo unos cuantos sin empezar aún.

Además me gustaría hacer algún fanzine/publicación. Esto implica trastear un poco el Affinity un poco.

Leer

Este año me he adentrado en la literatura asiática, en concreto en la etiquetada como cozy y me ha gustado la experiencia. Me gustaría seguir descubriendo autoras asiáticas, no solo japonesas.

Al igual que me gustaría seguir coleccionando libros ilustrados, la editorial Pastel de luna es una de mis favoritas, y volver a leer poesía.

No obstante, aquí voy un poco a salto de mata. Me dejo llevar un poco por lo que voy encontrado por el camino y encaja con mis gustos en ese momento. Además, ya no hago retos de Goodreads ni nada parecido.

Otra cosa que estaría bien sería organizarme las tareas. Este año he conseguido hacerlo, más o menos, me quedan por pulir cosas aquí.

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Coles, boniatos y calabazas y una sopa de chalotas. Avellanas, nueces y castañas y un tazón de chocolate caliente La Dama Blanca, despierta.

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Luna ha cumplido diez años esta semana. Parece que fue ayer cuando la recogí en un campo. Era una bolita esponjosa y tímida, hasta que pilló confianza y se volvió un demonio de Tasmania cuando le cambiaron los dientes. Con el tiempo se ha relajado y es cariñosa, aunque sigue teniendo su carácter.

1-Luna es una perra mestiza. No sé exactamente la mezcla de raza que tiene, pero seguramente sea ratonero valenciano y chihuaha o pincher a juzgar por su carácter y algunos de sus rasgos físicos. Pesa alrededor de 10kg.

2-Me costó mucho encontrar un pienso que le gustara y además que no le engordara. Le he dado a probar de todos los que hay en el mercado, empezando por los más naturales y los grain free. Ahora le doy Affinity por el tema de la dieta.

3-Cuando era una cachorrita destrozó una de sus camas, o dos. Por suerte, nos las habían dado de segunda mano.

4-Cuando estoy en el cocina comiendo a menudo coloca una de sus patas trasera encima de mi pie como diciendo: “estoy aquí, humana, dame comida”.

5-Nunca le ha gustado jugar con la pelota o no ha sabido porque no la devuelve. Ella siempre ha sido de que vaya a quitarle el juguete.

6-Le encanta dormir la siesta donde hace sol.

7-Cuando era una cachorrita pilló la costumbre de pillar cualquier cosa del suelo. Esto era un problema, así que le enseñé a que me lo devolviera a cambio de una chuche. Ahora está alerta para pillar cualquier cosa del suelo por diminuta que sea para que le dé una chuche. A veces incluso finge que tiene algo.

8-No le gustan los desconocidos, tampoco los perros grandes (aunque hay excepciones). Se suele llevar bien con los Yorkshire, Pomerarian y otros perros tipo ratonero como ella.

9-Su archienemigo es un pincher. No puede verlo porque se eriza toda y es algo mutuo.

10-A veces duerme conmigo en la misma habitación.

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Aprender a dibujar era la parte fácil.

La teoría de narrativa visual también se aprende fácil. La práctica ya es otra cosa y si te metes en temas color avanzado nunca acabas. Este mantra: aprender a dibujar era la parte fácil me lo llevo repitiendo al menos un año.

Parece que poco a poco voy afianzado un estilo, no obstante, encuentro que me quedan cosas por pulir y la única forma de hacerlo es seguir dibujando. Con esto no tengo ningún problema porque donde me encuentro más cómoda es dibujando bocetos en cuadernos en total libertad.

Por otro lado, dibujar en digital está bien, los dibujos quieras o no quedan más limpios y tiene la ventaja que puedes deshacer las veces que sean necesarias si la lías o te equivocas.

Sin embargo, no me gustaría depender tanto del digital, ya que tiene sus desventajas también.

Me gustaría dibujar más en tradicional y aquí es quizá donde viene mi problema: si pillo una hoja y un pincel voy a ser incapaz de seguir las normas. Es decir, posiblemente lo que salga no tenga nada que ver con lo que hago en digital.

Esto no debería ser un problema, supongo.

Por otro lado, también voy midiendo el tiempo que soy capaz concentrarme (hiperfoco) sin agotarme mentalmente porque ya nos conocemos y sé que no hay nada peor que quemarse haciendo cosas que te gustan.

Así pues, voy revisando estilos de otras artistas para poder inspirarme como pueden ser Lucy Sherton, Meri Merino, Kate Sutton, Lucía Coz,…

Será cuestión de dedicar un rato a trastear con el material artístico que tengo disponible (es bastante). Elegir con cuales me quedo y son más asequibles y/o fáciles de conseguir (aunque ya me hago a la idea) y hacer un ensayo-error tratando de seguir una coherencia.

Esto ya no es tan fácil. O sí, no lo sé.

© Em. 2025-2026

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I

Anoche escuché un aullido, pudo ser el viento, pero había calma.

II

Decidí aventurarme, seguí las huellas, fuera del camino.

III

La encontré entre los arbustos, una loba y sus crías. -Hermana, el bosque es nuestro no tengas miedo-dijo. Nunca lo tuve, desde entonces.

© Em. 2025-2026

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