El libro de las respuestas

de Amkiel a “El libro de las preguntas” de Neruda

¿Por qué los inmensos aviones no se pasean con sus hijos?

—Porque sus hijos ya vuelan libres.

¿Cuál es el pájaro amarillo que llena el nido de limones?

—El refrescante común o limonada doméstica (refrescum domesticus), miembro de la familia refrescos saludables. Incuba sus limones el tiempo que va de una sed a otra y se alimenta de cubitos de hielo y azúcar.

¿Por qué no enseñan a sacar miel del sol a los helicópteros?

—Porque entonces llenarían de miel los helipuertos y se tendrían que llamar mielipuertos.

¿Dónde dejó la luna llena su saco nocturno de harina?

—Lo dejó olvidado al borde de un claro de luna. Un soplo de marea lo precipitó en la oscuridad, salpicando el firmamento de estrellas.

Si he muerto y no me he dado cuenta, ¿a quién le pregunto la hora?

—Es indiferente porque nadie tendrá tu hora excepto tú.

¿De dónde saca tantas hojas la primavera de Francia?

—Cada año lo mismo pero, siendo francos, nadie lo sabe.

¿Dónde puede vivir un ciego a quien persiguen las abejas?

—En un lugar sin flores, que sería un lugar triste si viese la ausencia.

¿Si se termina el amarillo, con qué vamos a hacer el pan?

—Los otros colores del arco iris también hacen buen pan. Lo importante es no comerlo solo.

Dime, ¿la rosa está desnuda o sólo tiene ese vestido?

—La rosa sólo tiene ese vestido pero, a diferencia de las personas, su desnudez va por fuera.

¿Por qué los árboles esconden el esplendor de sus raíces?

—Porque saben que no hay que enseñarlo todo, especialmente lo que nos sustenta.

¿Quién oye los remordimientos del automóvil criminal?

—La chica de la curva.

¿Hay algo más triste en el mundo que un tren inmóvil en la lluvia?

—Desde fuera, muchas cosas. Desde dentro, ninguna.

¿Cuántas iglesias tiene el cielo?

—Ninguna, porque en la eternidad no hay domingos en los que ir a misa.

¿Por qué no ataca el tiburón a las impávidas sirenas?

—Porque el tiburón es un caballero, de la familia de las caballas.

¿Conversa el humo con las nubes?

—Hola, ¿cómo le va?

—Bien, aunque un poco chof, con ganas de descargar sobre el primero que pase.

—No se precipite, no se vaya a arrepentir luego.

—¿Y usted?, ¿qué tal?

—Pues algo quemado del trabajo, pero nada que no se lleve el viento.

¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío?

—Es verdad, aunque también se pueden regar con vino cuando las esperanzas son pocas.

¿Qué guardas bajo tu joroba? Dijo un camello a una tortuga.

—Guardo las prisas no malgastadas en velocidad.

Y la tortuga preguntó: ¿Qué conversas con las naranjas?

—De todo, pero evitando temas delicados, como serían los zumos.

¿Tiene más hojas un peral que Buscando el Tiempo Perdido?

—Sin contar el tiempo perdido en contarlas, un peral tiene más o menos las mismas hojas que la búsqueda de Proust.

¿Por qué se suicidan las hojas cuando se sienten amarillas?

—Porque sentir siempre es doloroso, independientemente del color.

¿Por qué el sombrero de la noche vuela con tantos agujeros?

—Porque las polillas vuelan atraídas por la luz de las estrellas.

¿Qué dice la vieja ceniza cuando camina junto al fuego?

—Ni tú ni yo tenemos la culpa de este incendio que nos provocan.

¿Por qué lloran tanto las nubes y cada vez son más alegres?

—Porque la vida son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir; luego ellas lloviendo están haciendo ríos, que es lo divertido.

¿Para quién arden los pistilos del sol en sombra del eclipse?

—Para los fumetas que ven eclipses en cualquier sombra.

¿Cuántas abejas tiene el día?

—El día tiene tantas abejas como flores es capaz de iluminar.

¿Es paz la paz de la paloma?

—La paz de la paloma es volátil. Es preferible la paz del árbol, que tiene profundas raíces.

¿El leopardo hace la guerra?

—No, solamente la hacen los humanos.

¿Por qué enseña el profesor la geografía de la muerte?

—Porque está prevista en el tanatemario.

¿Qué pasa con las golondrinas que llegan tarde al colegio?

—Que volvían de colgar sus nidos en tu balcón y de jugar a llamar con el ala a tus cristales.

¿Es verdad que reparten cartas transparentes, por todo el cielo?

—Por supuesto, es un lugar lleno de amigos invisibles con ganas de comunicarse.

¿Qué cosa irrita a los volcanes que escupen fuego, frío y furia?

—Les irrita despertarse.

¿Por qué Cristóbal Colón no pudo descubrir a España?

—No pudo descubrir a España porque Isabel y Fernando la custodiaban en su alcoba, entre tanto monta, monta tanto.

¿Cuántas preguntas tiene un gato?

—Ninguna, sólo tiene respuestas.

Las lágrimas que no se lloran, ¿esperan en pequeños lagos? ¿O serán ríos invisibles que corren hacia la tristeza?

—Esperan en pequeños lagos de agua dulce (la sal de cuando se lloran la pone la vida) y son ríos que van a dar en la tristeza, que es el morir por dentro.

¿Es este mismo el sol de ayer o es otro el fuego de su fuego?

—Cada día sale un sol con un fuego distinto, porque el que había ayer se apagó al acabar el día.

¿Cómo agradecer a las nubes esa abundancia fugitiva?

—Con cánticos desafinados que la vuelvan a traer.

¿De dónde viene el nubarrón con sus sacos negros de llanto?

—Viene de donde las isobaras se cruzan.

¿Dónde están los nombres aquellos dulces como tortas de antaño? ¿Dónde se fueron las Donaldas, las Clorindas, las Eduvigis?

—Se fueron en pos de nuestra infancia, de cuando creíamos que los adultos lo sabían todo, incluso cómo llamarse.

¿Qué pensarán de mi sombrero en cien años más, los polacos?

—Pensarán que qué bonito un sombrero de Neruda sin Neruda dentro, pero en polaco.

¿Qué dirán de mi poesía los que no tocarán mi sangre?

—”La poesía de Neruda es roja, creo”.

¿Cómo se mide la espuma que resbala de la cerveza?

—Se mide en lengüetazos necesarios para evitar que se pierda.

¿Qué hace una mosca encarcelada en un soneto de Petrarca?

—Tener mucho tiempo para pensar en rimas de mierda.