IV
¿Cuántas iglesias tiene el cielo?
—Ninguna, porque en la eternidad no hay domingos en los que ir a misa.
¿Por qué no ataca el tiburón a las impávidas sirenas?
—Porque el tiburón es un caballero, de la familia de las caballas.
¿Conversa el humo con las nubes?
—Hola, ¿cómo le va?
—Bien, aunque un poco chof, con ganas de descargar sobre el primero que pase.
—No se precipite, no se vaya a arrepentir luego.
—¿Y usted?, ¿qué tal?
—Pues algo quemado del trabajo, pero nada que no se lleve el viento.
¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío?
—Es verdad, aunque también se pueden regar con vino cuando las esperanzas son pocas.