IX
¿Es este mismo el sol de ayer o es otro el fuego de su fuego?
—Cada día sale un sol con un fuego distinto, porque el que había ayer se apagó al acabar el día.
¿Cómo agradecer a las nubes esa abundancia fugitiva?
—Con cánticos desafinados que la vuelvan a traer.
¿De dónde viene el nubarrón con sus sacos negros de llanto?
—Viene de donde las isobaras se cruzan.
¿Dónde están los nombres aquellos dulces como tortas de antaño? ¿Dónde se fueron las Donaldas, las Clorindas, las Eduvigis?
—Se fueron en pos de nuestra infancia, de cuando creíamos que los adultos lo sabían todo, incluso cómo llamarse.