Soy un gato

Soy un gato. Una de esas criaturas pequeñas, peluditas y entrañables a las que todo el mundo quiere. Pese a tener apenas unos días (o unas semanas, aún no soy muy consciente del paso del tiempo) ya me doy cuenta. De que todo el mundo nos quiere, digo. Cuando no estoy mamando de los pezones de mi mamá, o jugando con mis hermanos y hermanas, siempre hay alguien dispuesto a acariciarnos o hacernos una carantoña. Particularmente esa niñita rubia siempre nos está observando con una sonrisa en la cara, esperando que hagamos alguna monería. Como esa niñita me cae muy bien no me importa hacer una o dos cabriolas de cuando en cuando. Al verme rodar por el suelo ella siempre se ríe mientras da palmas con las manos. Después me coge con fuerza. No tanta como para hacerme daño, porque es una niñita muy cuidadosa, y no para de repetir cuánto me quiere.

Su madre, o la que yo creo que es su madre, también parece encantada con nosotros. Por lo que he podido entender en los pocos días que han pasado desde que abrí mis ojos y oídos, mi mamá es algo que ella llama «su mascota». Al parecer eso significa que mi mamá vive con ella en la misma casa, y que le dan de comer y de beber, y no tiene que preocuparse por el frío ni por nada. Ser una mascota debe ser algo increíble.

También hay un hombre que vive con la niñita y su madre. No pasa mucho tiempo en casa, porque sale todas las mañanas a trabajar (sea eso lo que sea) y no vuelve hasta la noche. Cuando regresa mis hermanos y hermanas están dormidos, pero yo no. A mí nunca me ha gustado demasiado dormir, hay muchas cosas que ver en el mundo, aunque mi mundo es esta casa y lo que veo por la ventana cuando la niñita me aupa. Como decía, cuando el hombre llega yo siempre estoy despierto. Pero como no puedo jugar con nadie, me tumbo y entrecierro los ojos. El hombre no se da cuenta, pero yo lo observo. Observo cómo él nos observa a nosotros. A veces se pasa así varios minutos, mirando cómo mis hermanos y hermanas duermen y cómo yo finjo hacerlo. Entonces aparece la niñita o su madre y él aparta la mirada y sigue con sus cosas. Es cierto que no lo conozco tanto como a ellas, pero estoy seguro que si viven juntos tiene que ser buena persona.

Decía antes que ser una mascota debe ser algo increíble, y mi mamá es la viva prueba de ello. Se pasa el día en el suelo, tumbada de costado, ronroneando en el recuadro de luz solar que entra por la ventana de la sala de estar de la casa donde vivimos. Solo se levanta cuando la madre de la niñita juega con ella. A veces lo hace con un palito del que cuelgan unas plumas, a veces con un animal de felpa. Mi mamá se divierte mucho intentando cazarlo, y en esos momentos me da por pensar que ojalá algún día yo también pueda ser la mascota de alguien. Me gustaría, sobre todo, que ese alguien me acogiera junto a mis hermanos y hermanas, para no tener que separarme de ellos jamás.

Y quizá hoy haya llegado ese día. Hace unos minutos el padre de la niñita se ha asomado al cesto donde mis hermanos y hermanas, y yo mismo, estábamos jugando. Nos ha mirado unos instantes con esa mirada que yo le sorprendía siempre, cuando regresaba de trabajar y pensaba que todos estábamos dormidos. Entonces ha cogido un saco de lona y, uno por uno, nos ha metido a todos en el interior. Me ha dado pena no poder despedirme de la niñita y de su madre, porque siempre me han tratado bien y me han querido mucho. Me ha dado más pena aún mi mamá, que no paraba de maullar mientras el hombre nos metía en el saco. Hubiera querido decirle que no se preocupase, que no estuviese triste, que estoy seguro de que el hombre nos lleva a ser la mascota de alguien, pero no me ha dado tiempo; el saco se ha cerrado con un sonoro ziiip antes de poder hacerlo. Pero estoy contento, porque el hombre nos lleva a todos juntos, a todos mis hermanos y mis hermanas.

El movimiento se ha detenido, creo que ya hemos llegado. Aún no oigo bien del todo, pero si presto atención me parece escuchar una corriente de agua.

Estoy deseando conocer a mi nuevo dueño.


© Carlos Fernández. Esta obra está bajo licencia CC BY-NC-ND 4.0

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