the end
Situado ante una pantalla de ordenador, con las manos en el teclado, me siento escritor. O, mejor dicho, me siento capaz de escribir. No tengo la misma impresión cuando estoy ante un piano, no me siento músico ni sería capaz de interpretar algo con sentido.
Aprovechando que menciono la música, entiendo que hay dos maneras de abordarla: o bien siguiendo una partitura conocida, o bien improvisando, como los maestros del Jazz. Y eso mismo se puede aplicar a mi manera de escribir, que sería más bien del segundo tipo. No suelo escribir teniendo clara la estructura de lo que voy a comentar, aunque a veces sí sé a dónde quiero llegar. Mi forma de escribir se centra en encontrar un principio (aunque, como he dicho, a veces conozca el final o una idea aproximada de dicho final) y luego soltar mis dedos para que ellos solos elijan el camino que quieren seguir. Esto que escribo sería un ejemplo puro de ello, porque ni tan siquiera tengo un final previsto y, por lo tanto, lo más probable es que este texto carezca de él, como así ha sido.