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from Diario de un corredor de montaña

El pasado martes tocó visita al fisio para intentar eliminar del todo las molestias en el glúteo y pierna que arrastro desde que comencé con la ciática. Para correr la verdad es que apenas me afecta, pero para conducir ya es otra historia, así que allá fui, con la dulce inocencia de un niño que no sabe lo que le espera.

Mi fisio es muy buena, pero estoy convencido de que en otra vida fue Jack el Destripador. O quizá Vlad Tepes, no lo sé. El caso es que acabé indefenso y despojado de mi orgullo y de mis pantalones, tendido boca abajo en la camilla y a merced de unas manos sedientas de sangre. Debo decir que apenas lloré, lo que me llena de satisfacción, porque me dejó el culo marcado, quizá de por vida, con unos terribles (bueno, quizá no tanto) moratones. Entre el masaje y la punción seca estuve dos días que parecía un cervatillo recién nacido.

Así que decidí tomarme la semana de descanso relativo. El jueves, en lugar de salir a correr, me quedé en casa entrenando fuerza, y ya hoy, que era capaz de dar dos pasos seguidos sin que se me doblasen las rodillas, volví a los caminos.

Con un tiempo primaveral como hace semanas que no teníamos, y con los senderistas saliendo como si fuesen champiñones, comencé la ruta. Ya solo por el hecho de cambiar el gorro por la gorra el día valió la pena, pero además debo decir que mi maltrecho culo respondió bastante bien. Es cierto que, a mitad de camino, noté que se cargaba un poco, aunque sin llegar a ser doloroso, por lo que decidí volver a casa un poco antes por lo que pudiese pasar. Eso sí, el camino de vuelta lo hice realmente rápido comparado con otros días, en los que vuelvo más como un alma en pena que como un ser humano.

Ya en casa, la sesión de estiramientos confirmó que el culo estaba mejor. Aunque lo seguía notando cargado, no me molestaba tanto como otras veces. Eso sí, no descarto una segunda visita a Vlad (quién dijo miedo), porque el volver a vivir el día a día sin dolor bien vale que te dejen el culo hecho polvo.

 
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from zona de confort

Hace unas semanas vi un vídeo de una conocida booktuber donde hablaba sobre las nuevas tendencias literarias, según ella, en un tono distendido, ya se trata de contenido de entretenimiento.

No obstante, hubo algo que me llamó la atención y es el regreso de los clásicos literarios.

El motivo me sorprendió (y la vez no, por desgracia).

Las novelas clásicas anteriores al siglo XX (incluso las de los inicios de este mismo siglo) suelen ser reeditadas constantemente por las editoriales con picos en los cuales llegan más al mainstream por la publicación de ediciones especiales, adaptaciones recientes al cine,...o simplemente por la cultura pop.

Esto ha pasado recientemente con Drácula, Frankestein y Cumbres Borrascosas, por ejemplo. En resumen se podría decir que nuevos tiempos necesitan nuevas adaptaciones.

Pero a lo que iba, independientemente de esta necesidad de renovación del lenguaje cinematográfico hay otro factor que devuelve a los lectores a desear revisarlos y es la irrupción de la IAgen (en absolutamente todo lo que imaginemos) tal y como apuntaba esta booktuber no tenemos la certeza de que las novelas publicadas a partir de 2022 están escritas con ayuda de una IAgen o no (en realidad ya hay personas expertas en detectar si es así) aunque tampoco es plan de meter a todo el mundo en el mismo saco (los autores que escriben sus novelas/obras sin ayuda de la IAgen existen).

A mi esto de la IAgen me cabrea mucho, en la ilustración parece que está medio normalizado con la excusa de que es “una herramienta más” y que “hay que convertirla en una aliada”.

Ya se han publicado libros que están hechos claramente mediante esta tecnología por su estética Pixar. Así que no me extraña que se haga también la literatura mainstream donde es más complicado detectarlo a simple vista. Como nos decían en el cole: si copias te engañas a ti mismo (en realidad es algo más complejo que solo copiar).

Sin embargo, creo que esto es más que eso, es el capitalismo que nos come y la imperiosa necesidad de crear por crear para inundar de contenido las redes sociales sin importar que el resultado tenga un mínimo de calidad.

Otra de las tendencias literarias de este año según esta booktuber era el regreso de la poesía, por los motivos que por el regreso de los clásicos y también porque los lectores necesitamos volver a leer pausadamente.

Lo suscribo 100%

 
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from myreviews2024

Recuerdo la primera vez que entré en Pandora. No fue un lugar; fue un estado mental. Un horizonte dentado, colores que parecían pintados con electricidad y un humor que no pedía permiso para existir. Borderlands nunca fue simplemente una saga de disparos con botín; fue una celebración del exceso, una caricatura consciente de sí misma, una ópera espacial donde el absurdo y la emoción compartían escenario.

El logo de Borderlands 4 apareciendo sobre un fondo de caos, balas y estilo artístico de cómic característico de la saga.

Ahora, al pensar en Borderlands 4, siento algo distinto: no solo anticipación, sino curiosidad. ¿Cómo se expande un universo que ya parecía estirado hasta el límite de su propia exageración? ¿Cómo se reinventa el caos sin traicionar su esencia?

El legado del ruido y la risa

La identidad de Borderlands siempre ha estado hecha de contrastes. Un mundo áspero, casi inhóspito, donde la violencia estilizada convivía con diálogos que rozaban la comedia absurda. Personajes excéntricos que parecían salir de un cómic febril, pero que, de alguna manera, lograban dejar huella emocional.

Si Borderlands 4 quiere trascender, no basta con añadir más armas, más números flotando en pantalla o más rarezas cromáticas. El desafío es más delicado: encontrar una nueva cadencia dentro del ruido. Transformar el frenesí en algo que no solo impresione, sino que permanezca.

Una guarida secreta de banda oculta tras una cascada de ácido, con luces de neón parpadeando en la entrada.

La saga siempre entendió que el botín no era solo recompensa mecánica, sino promesa narrativa. Cada arma era una pequeña historia: un fabricante con personalidad propia, un efecto secundario inesperado, una descripción cargada de ironía. Imagino que en esta nueva entrega esa filosofía podría evolucionar hacia sistemas aún más orgánicos, donde el equipo no solo modifique estadísticas, sino estilo, estrategia y hasta identidad.

Más allá de Pandora

Uno de los movimientos más significativos en entregas anteriores fue expandir el mapa estelar, salir del desierto rojizo y explorar otros paisajes. Si Borderlands 4 decide profundizar esa expansión, no se trataría solo de cambiar biomas, sino de redefinir atmósferas.

Un nuevo planeta no debería ser solo un telón distinto, sino un pulso diferente: climas que influyan en el combate, ciudades verticales que alteren la movilidad, entornos que respiren historia. La dirección artística siempre fue una de las fortalezas de la saga; ese trazo cel-shading que convierte cada escena en viñeta viva. En hardware actual, ese estilo podría alcanzar un nuevo nivel de detalle sin perder su carácter artesanal.

Imagino cielos que mutan con el paso de las horas, tormentas que cambian la lectura del terreno, asentamientos que parecen construidos con restos de sueños industriales. En Borderlands, el entorno nunca fue neutro; siempre fue un personaje más.

El jugador intercambiando armas sobre la marcha durante un tiroteo, pasando de una escopeta a un lanzacohetes en fracciones de segundo.

El humor como equilibrio

Hay algo frágil en el humor. Cuando funciona, ilumina. Cuando se exagera, se diluye. Borderlands 4 tiene ante sí la oportunidad de refinar su tono: conservar la irreverencia, pero permitir más matices.

Las entregas previas mostraron que detrás de la sátira corporativa y los chistes meta había espacio para momentos de pausa, incluso de melancolía. Esa combinación es la que da profundidad. Un mundo que solo grita termina por agotarse; un mundo que alterna intensidad con silencio logra resonar.

Quizá el verdadero salto evolutivo no esté en la cantidad de líneas ingeniosas, sino en su intención. Personajes que no solo provoquen risa, sino que sorprendan por su vulnerabilidad. Antagonistas que no dependan exclusivamente del carisma estridente, sino de convicciones que inviten a reflexionar, aunque sea por un instante.

Un anuncio dentro del juego para el pase de temporada, mostrando siluetas de futuros personajes y destinos.

Mecánicas que respiren libertad

En lo jugable, la saga siempre destacó por su fluidez cooperativa. Entrar con amigos, repartir roles de manera casi intuitiva, descubrir sinergias inesperadas. Si Borderlands 4 logra profundizar en esa cooperación —quizá con habilidades que evolucionen según cómo se usen en equipo— podría transformar la experiencia en algo aún más dinámico.

También hay espacio para sistemas más flexibles. Árboles de habilidades que no solo desbloqueen poder, sino que planteen decisiones significativas. ¿Especialización extrema o versatilidad arriesgada? ¿Daño inmediato o control estratégico del campo? El equilibrio entre accesibilidad y profundidad será clave.

Y luego está el ritmo. Borderlands siempre fue vértigo, pero el vértigo necesita respiración. Misiones que alternen intensidad con exploración libre, instancias que permitan simplemente deambular, escuchar transmisiones lejanas, observar detalles que no exijan disparar para existir.

Tecnología al servicio del estilo

Con la potencia de las consolas y PC actuales, Borderlands 4 podría ampliar su escala sin sacrificar claridad visual. Iluminación más compleja, físicas más reactivas, densidad de elementos en pantalla. Pero lo esencial es que todo eso sirva al trazo distintivo de la saga.

Un potenciador elemental de fuego cubriendo el arma del jugador, las llamas reflejándose en el casco mientras se prepara para disparar.

El cel-shading no es una limitación; es una declaración. Significa que la realidad en este universo siempre está ligeramente exagerada, como si cada escena fuese una ilustración que decide moverse. Mantener esa coherencia estética será tan importante como cualquier innovación técnica.

La pregunta que permanece

Más allá de mecánicas y gráficos, lo que realmente define a Borderlands es su energía. Esa sensación de que el caos puede ser colorido, que el exceso puede ser expresivo. Borderlands 4 tiene la tarea de conservar esa chispa sin repetirse.

No necesita reinventar su ADN, pero sí escucharlo con atención. Entender qué parte del ruido era emoción genuina y cuál era simple inercia. Ajustar el volumen sin perder la música.

Si logra ese equilibrio, podría convertirse no solo en la siguiente entrega, sino en una reafirmación. Una prueba de que incluso las sagas más estridentes pueden evolucionar con elegancia. Que el humor puede madurar sin perder filo. Que el botín puede seguir sorprendiendo.

Al final, lo que espero de Borderlands 4 no es únicamente más armas ni más enemigos excéntricos. Espero un mundo que me invite otra vez a perderme en su ironía, a encontrar belleza en su desorden, a recordar que el videojuego puede ser al mismo tiempo espectáculo y sátira, ruido y reflexión.

Porque en ese contraste —entre explosión cromática y pausa íntima— es donde Borderlands siempre ha encontrado su verdad.

 
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from Diario de un corredor de montaña

La salida de hoy ha sido especialmente satisfactoria. Divertida también, pero si tuviera que elegir un adjetivo para definirla sería el primero.

El domingo es para mí el mejor día para correr. Estoy descansado después de la semana de trabajo, y cojo los caminos con muchísimas ganas. Como siempre, he amanecido pronto, sobre las seis. He desayunado con calma, y he leído un buen rato en la inmejorable compañía de mis gatos hasta que se ha levantado mi mujer. Entonces me he vestido, he calentado mientras comentaba con ella lo acontecido durante el Benidorm Fest y me he echado al monte.

De salida hacía fresco, pero no aire, y solo por eso ya se veía venir un día magnífico. La zona por la que salgo a correr se podría dividir en dos: la primera, y la más cercana a mi casa, es la zona de la atalaya, llamada así porque en su punto más alto tiene, y esto no lo adivinaríais jamás, una atalaya. La segunda, algo más retirada, es la zona conocida por aquí como la fuente del moro. Antes de mi mala racha con las lesiones y dolores varios (fascitis plantar y ciática), acostumbraba a salir por un camino bastante cómodo que lleva directo a la zona de la fuente del moro, pero tras comenzar con la recuperación comencé a salir por la atalaya, que tiene unos caminos mucho más estrechos, agrestes y divertidos.

Es cierto que yo soy más bien tirando a idiota, no os voy a engañar, pero no lo soy tanto como para no aprender de mis errores. Así que en mi regreso a los caminos moderé mucho el kilometraje, aumentándolo poco a poco y muy progresivamente. Por eso durante este tiempo me he limitado a salir por la atalaya, y como mucho rozaba la parte más cercana de la fuente del moro. Hasta hoy, que he pensado que qué demonios, que ya era hora de volver a andurrear por esos bonitos parajes.

Y hete aquí que me lancé como un chiquillo con zapatos nuevos a triscar por el monte, saludando a perros (hoy no me ha atacado ninguno, biennn) y a los pocos senderistas que me he cruzado. Tras dejar atrás la atalaya avancé por el Sembrado del Paisano™ (si seguís mis aventuras ya sabéis de lo que hablo. Si no lo hacéis, debería daros vergüenza) y entré de lleno en la fuente del moro. En vez de coger el camino corto, tomé uno de los caminos largos, que bordea la zona. Bajaba por un sendero que discurre paralelo al cauce seco de un río y que tiene unas cárcavas terribles, que siempre me hacen pensar en lo que pasaría si tropiezo y meto una pierna ahí (estoy preparando una entrada sobre este tema, de hecho). Y al doblar por un recodo del camino fue cuando recordé lo que se me venía encima: una subida terrible, con un terreno tremendamente irregular. Pero yo ya sabía que lo peor venía después, porque al acabar esa subida, tras otra revuelta, te topas de cara con una que deja a la anterior como un paseo por el parque de mi barrio.

Apreté los dientes, y firme y decidido giré para enfrentarme con mi bestia negra. La primera subida la hice corriendo, como antaño, pero ya sabía que la próxima iba a ser imposible. La recordaba como una autentica pared que solo podía subirse caminando. Así que doblé la última curva y me preparé para lo inevitable, pero entonces vi que igual no era para tanto. Desde luego que era una subida dura, y muy irregular, pero quizá no tanto como para no subirla corriendo. Así que reduje la zancada, aumenté la cadencia, y tiré para arriba como si me persiguiese un inspector de hacienda. Y ¿sabéis qué? Que efectivamente no fue para tanto. Sí, llegué cansado, porque ya llevaba una buena encima, pero ni mucho menos como meses atrás. Y mientras volvía a casa me dio por pensar que no es que esa subida me pareciese más terrible en su momento de lo que es realmente. Es que, cuando haces algo habitualmente, y sobre todo si lo haces con ganas, poco a poco vas mejorando. Y el concepto «subida terrible» adquiere otro significado. Y me dio por sonreír, y así volví por el camino que lleva de vuelta a casa, con una sonrisa en los labios.

Cuando llegué a mi amado hogar y consulté el reloj, comprobé que había pasado de los diez kilómetros, algo que no había hecho desde antes de la lesión, y entonces mi sonrisa se acentuó aún más. Supongo que ahora, y esto que quede entre nosotros, mi objetivo de correr una media maratón por la montaña está un poco más cerca. Así que seguiré corriendo, siempre con cuidado, pero un poco más lejos cada vez, sabiendo que puede que el hábito no haga al monje, pero sí hace al maestro.

 
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from Diario de un corredor de montaña

A menudo se habla de la importancia de la práctica del deporte para mantener un buen estado de salud física, pero hoy quiero destacar la importancia del deporte para ayudar a la salud mental.

Llevo unos días que, entre los problemas domésticos, los problemas laborales, y el tiempo que hemos tenido las últimas semanas, ando algo bajo de moral. Pues durante esos días (y hoy especialmente) he esperado mis salidas a correr por el monte como un niño espera el furgón de los helados en cualquier película yanki. El deporte está siendo una verdadera tabla de salvación, en resumidas cuentas.

Y mira que, aunque hoy el día se prometía soleado (en la zona centro, al menos), la tarde ha sido horrible: mucho aire y cielo nublado amenazando lluvia durante toda la salida. Es más, hoy no me he encontrado con ninguna unidad de ser humano en todo el camino. Sí que ha habido alguna unidad conejil que se ha escondido al verme, pero a eso ya estoy acostumbrado (a los conejos, no a que se escondan al verme, que incluso corren a mi lado de vez en cuando). El caso es que, pese a lo desapacible de la tarde, he vuelto a casa en un estado de calma absoluta, con los problemas aún ahí, pero un poquito más lejos que antes de salir.

Así que os animo a practicar algún deporte que os motive, el que sea. Puede ser correr, puede ser montar en bici, el fútbol, el baloncesto o simplemente caminar. No será la solución definitiva, pero ayudar ayuda.

 
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from missbrainslug

  • 80 ml de leche templada (no caliente)
  • 1 cucharada de miel o azúcar moreno
  • 3 gr de levadura seca de panadería
  • 1 huevo
  • 30 gr de mantequilla derretida
  • 80 gr de puré de calabaza
  • una pizca de sal
  • 320 gr de harina
  • un poco de curcuma (opcional) para que el color sea más intenso pero cuidadín con la cantidad porque el sabor puede ser bastante dominante.
  • para los tallos: 8 clavos (de especia, no de ferretería)

Batir la leche con la miel/el azúcar y la levadura. En otro bol, mezclar el puré de calabaza con el huevo, la curcuma y la mantequilla. Juntar las dos cosas y batir suavemente. Echar la sal e ir poco a poco incorporando la harina hasta que quede una masa suave. Dejar levar durante una hora. Dividir en 8 piezas iguales y formar una bola con cada una. Con un cordel apto para horno dividir cada bola en ocho segmentos como en la primera foto y anudar. Dejar levar otros 30 minutos. Si se quieren más brillantes se pueden pintar con huevo batido antes de meter al horno a 180°C durante unos 20 minutos. Dejar enfriar sobre rejilla antes de ponerles los tallos/clavos.

Se pueden comer tal cual o rellenar de dulce o salado. La verdad es que como más me gustan es con un poco de mantequilla de la buena y ya.

bollitos levando

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from missbrainslug

La chorradita del emperador aka...

KAISERSCHMARRN

  • 4 huevos
  • 200 harina fina (glatt)
  • 250ml leche
  • 2 cucharadas de pasas
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • una pizca de sal
  • mantequilla

Separar claras y yemas. Montar las claras con la sal. Batir las yemas con el azúcar. Añadir poco a poco la leche y la harina hasta que resulte una masa suave. Mezclar suavemente con las claras montadas. Derretir mantequilla en la sartén (sin escatimar, como si no existiera el colesterol). Verter las pasas y la masa por encima, tapar y dejar cuajar un poco. Darle la vuelta como si fuera una tortilla y en cuanto empiece a cuajarse ese lado, romperla en trozos con una espátula de madera. Servir con azúcar glasé por encima y compota de ciruelas (Zwetschgenröster) templada en un bol aparte.

Será una chorradita, pero está chef's kiss.

Tip: En sartén antiadherente es más fácil pero con una de hierro sale bastante más rico ya que se tuestan los bordes. Esta cantidad es para una sartén bien grande y con alto riesgo de lesionar muñecas al voltearla – been there, done that. Igual es mejor hacer la mitad en una sartén algo más pequeña.

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from missbrainslug

  • 200 gr mantequilla fria
  • 350 gr harina fina
  • 1 cucharadita levadura tipo royal
  • 1 cucharadita sal
  • 150 gr azúcar fina (no glasé)
  • 1 paquete de azúcar vainillada (8gr)
  • 2 huevos

Amasar 100 gr mantequilla, 75 de azúcar, la sal y un huevo. Añadir la harina con levadura e incorporar. Añadir el resto y amasar bien. Meter en un tupper y guardar 1 h en el frigo. Calentar el horno a 180°C (con ventilador) Estirar la masa con rodillo y sacar las formas e ir poniéndolas con cuidado sobre papel para horno. Hornear echándoles un ojo, porque el tiempo varia bastante con el tamaño y el espesor. Enfriar sobre rejilla.

Guardadas en envase hermético podrían durar semanas, presente de condicional.

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from missbrainslug

Significa literalmente: “masa tierna” y es una masa muy apañá que os sirve tanto para una quiche como para un strudel.

  • 160 gr de harina con una pizca de sal
  • 100 gr de mantequilla no salada

Echar la harina con la sal en un bol y formar un cráter en el centro. Verter la mantequilla a temperatura ambiente en trozos y 2 cucharadas de agua fría. Amasar. Si se resiste, añadir un poco más de agua.

Guardar en un tupper cerrado en el frigo durante > 1 hora antes de usar.

 
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from missbrainslug

Esta receta es perfecta para principiantes: muy fácil, admite muchas variaciones y aguanta bastante bien hornos descompensados. Los vasitos de yogur aquí son de 250 gr, así que si utilizais uno más pequeño teneis que adaptar las cantidades.

  • 3 huevos
  • ¾ vasito de azúcar
  • 1 yogur (yo prefiero Sauerrahm = nata agria, pero con yogur tambien sale)
  • ¾ vasito de aceite (p.e. arbequina)
  • 3 vasitos de harina fina
  • 1 sobre de levadura tipo royal (16 gr), no de panadería!

Variaciones: – con ralladura de limón – con pepitas de chocolate – con zumo de mandarina y semillas de amapola – con lo que se os ocurra

Batir enérgicamente los huevos con el azúcar. Añadir el yogur/Sauerrahm y seguir batiendo pero más suavemente. Incorporar el aceite poco a poco mientras se bate. (Si le echais ralladura o zumo, éste es el momento) Seguir batiendo e ir añadiendo la harina y la levadura poco a poco. Dejar de batir en cuanto la masa sea homogénea. (Mezclar ahora las pepitas de chocolate, las semillas o cualquier otro ingrediente sólido y mezclar suavemente con una espátula). Verter en el molde engrasado y hornear a 180°C (ventilador) durante unos 30 minutos. Dejar enfriar en el molde.

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from Diario de un corredor de montaña

Hoy ha sido una mañana entretenida. Como durante la semana no había podido correr por el tiempo (vamos, poder podía, pero tampoco se me va la vida en esto como para calarme hasta los huesos), hoy he hecho una tirada un poco más larga.

El día comenzó muy frío, con un aire que cortaba. Pertrechado con gorro, braga y cortavientos, me eché a los caminos. Mucho charco y mucho barro, como era de esperar. La ruta avanzaba bien, cruzándome con alguna persona más de lo que suele ser habitual por esos parajes. Se notaba que hoy no iba a llover y que la gente tenía ganas de salir.

En un momento dado vi un perro a lo lejos. Se trataba de un pastor alemán que corría y jugaba como si mañana no tuviese que madrugar para ir a trabajar (sigh). Detrás del perro, como suele ser habitual, apareció la dueña, igualmente despreocupada y con la correa sobre los hombros. El perro, al ver un juguete nuevo ante sus húmedas narices, se lanzó hacia mí como alma que lleva el diablo, mientras su dueña lo llamaba. Yo, que soy amigo hasta de los piojos, le dije que no pasaba nada, que no se preocupase. Claro, eso fue hasta que el hijo de Satá... digo, el perro, me empezó a tirar bocados a las zapatillas. Ahí, no os lo niego, me empecé a preocupar.

Como se ve que el perro no se conformaba con el plástico de las zapatillas, pronto comenzó a dirigir sus dentelladas un poco más arriba, hacia uno de mis gemelos, que poco faltó para verse transformado en hijo único. La dueña seguía con su «es que es muy bruto, perdona». Y yo seguía con mi «no pasa nada, tranquila», pero me tuve que marcar un esprint de los que hacen época.

Después de eso acabé investigando algún camino nuevo, y uno de ellos me llevó a la valla metálica que delimita una zona militar. No sé que hacen allí (cosas militares, como diría Peter Griffin), pero preferí dar la vuelta por si algún recluta con mala puntería erraba el disparo de un obús.

A esas alturas de la mañana ya hacía calorcete. Sobraba braga, sobraba gorro y sobraba de todo. Me apreté mi nuevo gel sabor speculoos (sabor dulce de leche, vamos, pero mola el nombre), y continúe corriendo, esta vez por caminos más conocidos.

Fue en ese momento, al acercarme a una curva, cuando escuché un «vamos, vamos» que, con mi perspicacia habitual, me hizo sospechar que algo venía. Y efectivamente, tres ciclistas armados (digo bien) con enormes bicicletas de esas que tienen unas ruedas que parecen salidas del siglo XIX irrumpieron frente a mí a toda velocidad. Pude esquivar a los dos primeros, pero el tercero venía derechito hacia mí. Yo solo podía mirar su casco integral, hipnotizado como un conejo ante los faros de un coche. Por suerte el ciclista en cuestión era bastante ducho en estas lides y fue él quien me esquivó a mí.

Por fin, después de los sustos de la salida, emprendí el camino de vuelta a casa con el corazón en la garganta, el speculoos en el estómago y las piernas machacadas. Agotado pero feliz.

 
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from zona de confort

Hace al menos un año o dos retomé los blogs, los blogs porque ha acabado siendo más de uno.

Al principio estaba indecisa, no sabía bien sobre que escribir, pero sentía la necesidad de hacerlo. Finalmente me lancé sin tener un rumbo fijo. No obstante, en esta ocasión iba ser distinto, ya que no había ninguna presión de tener seguir las reglas del SEO (ni siquiera sé si ahora funcionarán por la implantación de IA metida en calzador en todas partes).

Obviamente a mayor constancia más alcance tienes (se hace lo que se puede), lo de escribir textos de más de mil palabras ya lo dejamos para otro día.

La verborrea nunca ha sido lo mío, en la palabra escrita tampoco, aún así es el lugar donde más segura me siento, junto al del dibujo donde cada vez gano más confianza.

El caso es que me he dado cuenta de que no estoy acostumbrada a recibir feedback (ni siquiera cuando tenía blogs literarios) y cuando hay un mínimo de interacción en un medio así ya me abruma.

Este temor lo he perdido un poco gracias al fediverso, también a Spacehey (quién iba a decirlo) y a que me he lanzado a escribir poesía echándole un poco de morro porque es algo que me sigue imponiendo porque yo que sé, nunca seré una Emily Dickson, pero luego recuerdo que Perreverte existe y se me pasa (Perreverte nunca ha escrito poesía que yo sepa, no obstante, me sirve como ejemplo de escritor mainstream).

En este último año también me he diversificado un poco (bastante). Ahora subo los poemas en el blog de Mataora donde además subo algún post relacionado con cuadernos y cosas artísticas.

En Spacehey subo principalmente mis dibujos, al igual que en Substack donde hay una gran comunidad de artistas y creadores en general (este el lugar más mainstream donde estoy ahora), mientras retomo Cara poco a poco.

Actualizo cuando puedo y/o tengo algo que decir. Aquí no sé lo que haré todavía, sin embargo, nunca lo he sabido, quizá sea mi sitio más random.

También donde he empezado a perder el miedo.

 
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from myreviews2024

Si hay algo que define Monster Hunter Wilds, es su capacidad de reinventar lo conocido. Y sin duda, el mapa de esta entrega no solo redefine cómo se juega, sino que también cómo se siente ser un cazador. Como alguien obsesionado con coleccionar cada arma, armadura y material, puedo decir con certeza que este mapa ha cambiado las reglas del juego de formas que nunca imaginé.

Un Vistazo Completo al Ecosistema

Imagínate esto: estás en pleno bioma, rodeado de paisajes deslumbrantes y fauna salvaje. Abres el mapa y, de un solo vistazo, tienes toda la información que necesitas. ¿Qué monstruos están cerca? Ahí están, con sus niveles de amenaza claramente marcados. ¿Qué materiales puedes recolectar? Todo está señalizado, desde plantas raras hasta vetas de mineral. Incluso te muestra qué monstruos están a punto de partir y cuáles están a punto de aparecer.

Mi personaje cabalga por un exuberante bosque mientras el mapa muestra los recursos y monstruos cercanos, planificando mi próxima caza.

Esto no es solo una herramienta; es una revolución. Como alguien que siempre busca optimizar su tiempo, este sistema me permite planear cada movimiento. Si un monstruo está a punto de irse, puedo priorizar recolectar recursos cercanos o preparar trampas para el próximo objetivo. No más expediciones frustrantes porque el monstruo se escapó a mitad de la caza.

Estrategia y Fluidez en Cada Movimiento

Una de mis estrategias favoritas es combinar la recolección de materiales con la caza. Por ejemplo, si veo en el mapa que una veta de mineral rara está cerca, marco un punto y mi montura me lleva directamente allí. Mientras tanto, monitoreo el tiempo restante del monstruo en mi lista de objetivos. Este nivel de planificación es posible gracias al mapa en tiempo real. ¡Es como tener una central de mando en tus manos!

Una escena en la que lanzo una bengala y veo cómo otros jugadores llegan para ayudarme a enfrentar a un monstruo imponente.

Además, la posibilidad de invitar a otros jugadores instantáneamente con una bengala agrega un toque cooperativo que se siente natural. Me ha pasado que, mientras recolecto materiales, veo que un monstruo imponente aparece en el mapa. Lanzo una bengala, y en minutos estoy luchando junto a otros jugadores, cada uno con su propio estilo y estrategias. Es un momento épico tras otro.

Recolección y Fabricación: El Sueño del Completista

Como alguien que busca completar absolutamente todo, desde armas hasta decoraciones, el mapa ha transformado la recolección en algo más que una tarea. Ahora es parte del flujo natural del juego. Cada bioma está lleno de recursos que no solo son visibles, sino también accesibles de manera eficiente. Puedes planificar rutas que combinen la caza y la recolección sin perder tiempo.

Reuniendo minerales raros en una zona volcánica mientras un monstruo aparece en la distancia, preparándome para la batalla.

Por ejemplo, en una sesión reciente, necesitaba pieles de un monstruo específico para una armadura. Vi en el mapa que estaba cerca de una zona rica en hierbas raras que también necesitaba. Planeé mi ruta, recolecté las hierbas y llegué al monstruo justo a tiempo. Este nivel de eficiencia hace que el juego se sienta menos como una lista de tareas y más como una aventura cohesiva.

Momentos Que Definen El Juego

Hay algo mágico en la forma en que todo se conecta en Monster Hunter Wilds. Recuerdo un momento en particular: estaba en una zona volcánica, recolectando cristales raros. El mapa me indicó que un monstruo que necesitaba para una espada estaba a punto de aparecer. Marcé el lugar, recolecté los últimos cristales, y justo cuando llegué, el monstruo hizo su entrada triunfal. La transición fue tan fluida que se sintió como si el juego estuviera coreografiado para ese instante.

Un primer plano de mi montura corriendo hacia un marcador en el mapa, con paisajes espectaculares extendiéndose a mi alrededor.

Y no se trata solo de eficiencia; se trata de la emoción de estar en control total de tu experiencia. Cada decisión, desde la recolección hasta la caza, se siente significativa porque el juego te da las herramientas para hacer que cada segundo cuente.

Un Futuro Difícil de Superar

Es difícil imaginar volver a los sistemas anteriores después de experimentar este nivel de integración y fluidez. El mapa de Monster Hunter Wilds no solo mejora la calidad de vida del juego; también redefine lo que significa ser un cazador. Ya no es solo una cuestión de enfrentarte a monstruos gigantes; es un baile estratégico que involucra cada aspecto del ecosistema del juego.

La pantalla del mapa abierta, mostrando un bioma completo con monstruos, recursos y rutas optimizadas para la caza.

Para los completistas como yo, esta es una versión definitiva de Monster Hunter. Cada sesión de juego se convierte en una oportunidad para avanzar hacia ese 100% de logros, no solo porque es posible, sino porque se siente satisfactorio en cada paso del camino.

Si aún no has probado Monster Hunter Wilds, prepárate para una experiencia que te hará preguntarte: “¿Por qué no jugamos así desde el principio?” Este es el futuro de los juegos de caza, y no hay vuelta atrás.

 
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from spectrumgirl

Como en cualquier ámbito del conocimiento, en el Desarrollo de Software la lectura, la búsqueda activa de documentación, manuales, respuestas en Stack Overflow y el estudio de código ajeno forman parte inherente del trabajo diario. Leer, investigar y construir patrones no es una excepción, sino la base misma de cómo aprendemos y evolucionamos y forma parte de la base de la ingeniería y del método científico.

Como en otras disciplinas científicas donde partimos de una formación previa, se hacen consultas a artículos, manuales o papers que se suele avanzar en muchos casos sobre conocimiento existente y es necesario desglosar lo ya creado para poder continuar. En definitiva, el Desarrollo de Software bebe de la lógica de la ingeniería y del método científico de observar, contrastar, reutilizar y validar antes de crear.

En este ambiente la creación de un modelo de lenguaje que intencionalmente puede hacerse valer de apoyo a priori supone un avance relevante, se amplía la accesibilidad al conocimiento técnico y a mi modo de ver materializaba algo altamente deseado, una herramienta de apoyo que no sustituye el criterio o experiencia pero si reduce las barreras de entrada que dependía solamente de búsqueda fragmentada y adicionalmente descentraliza el conocimiento.

¿Qué ocurre en este contexto?

En el sistema que vivimos esta herramienta es la chuleta por antonomasia en un examen en el que no ha estudiado un alumnado presionado por aprobar. Y el sistema del consumismo y FOMO gestionado por el mismo sistema provoca que tanto oportunistas exacerbados cuajen un discurso universal neoliberal donde el derroche de recursos tiene campo libre en nombre de la “Inteligencia Generativa”.

Se despliegan unas rondas de inversión sin precedentes en otra (y otras) Big Tech que dejan con algunas fisuras a otras Big Tech que tienen más poder y dinero que algunos países. Se ha dado con una perniciosa fórmula mágica: cantidades ingentes de datos en macrogranjas de servidores en espacios “vaciados” y poco código (que es lo que encarece) en esta macroestructura pero con mucha infraestructura física de procesamiento donde salen casualmente poderosas empresas (que tradicionalmente ya tenían poder) como NVIDIA u Oracle entre otras.

En todo este cóctel explosivo nos hablan de un paradigma sin precedentes, promesas de hacer todo más accesible para casualmente invertir en tu emprendimiento y empresa y, de paso, hacer algunos retratos de tu familia o amistades con estilos artísticos claramente copiados de artistas humanos y vivir en espacios donde la alta densidad de población y el encarecimiento de los productos es la norma mientras se ha dado con la fórmula para dar uso extractivista a las zonas más vaciadas reduciendo los recursos a pasos agigantados.

¿Dónde estamos quienes desarrollamos software?

Pues hablo de una de las realidades de tantas pero muchas personas estamos presionadas (porque en la ingeniería de Software nunca hay suficiente presión) y expuestas a empresas donde prima el uso de IA para ser más “eficientes” en lo que considero que es que seamos más rápidas y hagamos más cosas en menos tiempo en una industria que no es “industrial-productiva” sino de conocimiento y producción cognitiva. En una dinámica que si explota es porque ha sido “un caso claramente individual” y donde se delega la responsabilidad final al individuo. LA IA se vuelve una exigencia organizativa y se usa como moneda de cambio para desdibujar las responsabilidades sin aumentar el coste de revisión, validación y comprensión generando deuda cognitiva a la persona ingeniera.

Pero en el Desarrollo de Software siempre hemos tenido una gran exigencia... esto me recuerda a los sueldos que cuando se salen un poco del salario promedio tiene su moneda de cambio en exceso de trabajo, de responsabilidad, de presión y estrés.

 
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from myreviews2024

Si alguna vez has soñado con un juego donde la moda y la cacería de monstruos se encuentren en un baile perfecto, Monster Hunter Wilds te invita a vivir esa fantasía. Capcom ha llevado su mágica fórmula de diseño un paso más allá, dándonos no solo un mundo que respira por sí mismo, sino también una experiencia visual y emocional que te deja sin aliento. Como jugador obsesionado con la personalización de personajes y la moda, debo confesar que Wilds es el sueño hecho realidad para quienes amamos expresarnos dentro del juego tanto como fuera de él.

La nieve cruje bajo mis pies mientras avanzo por un paisaje helado, la niebla densa cubre todo excepto las imponentes huellas de un Barioth que estoy siguiendo.

Un Ecosistema Vivo y Palpitante

La primera vez que puse un pie en el mundo de Monster Hunter Wilds, sentí que estaba entrando en un ecosistema real, no en un escenario de videojuego. Los mapas no solo son enormes, sino que también están cargados de detalles que hacen que el entorno cobre vida. Olvida los paisajes “de postal” que a veces parecen estar ahí solo para que el jugador los admire. Aquí, los monstruos interactúan con su entorno de una forma tan orgánica que me dejó boquiabierto.

Estoy en lo alto de una colina rocosa, con un atardecer ardiente iluminando el cielo mientras un Rathian vuela majestuosamente a lo lejos. Es un momento tranquilo antes de la batalla.

Por ejemplo, mientras exploraba un bosque densamente arbolado, vi a un Rathalos enfrentarse a un grupo de Aptonoth. La pelea no era parte de ninguna misión, simplemente sucedía. Y ahí estaba yo, escondido tras unos arbustos, contemplando esta escena como un observador accidental. Este tipo de momentos, donde sientes que el mundo no te necesita para existir, son los que hacen que Wilds brille con luz propia.

La Moda del Cazador: Mi Estilo, Mi Regla

Hablemos de lo que realmente importa: la moda en Monster Hunter. Wilds no solo mejora la experiencia visual y de exploración; también lleva la personalización de personajes a un nivel sublime. Si eres como yo, sabes que no hay sensación más satisfactoria que ver a tu cazador luciendo espectacular mientras derriba a un monstruo gigante. Y aquí, la selección de armaduras y opciones de capa superpuesta (layered armor) es un sueño hecho realidad.

Corro a través de una densa jungla, esquivando ramas y saltando sobre troncos caídos mientras escucho los rugidos lejanos de un Tigrex que parece estar cada vez más cerca.

Uno de mis conjuntos favoritos hasta ahora es el que combina la armadura base de Nargacuga con elementos superpuestos del set de Mizutsune. Este look logra ese equilibrio perfecto entre agilidad y elegancia. La paleta de colores oscuros y plateados del Nargacuga se complementa maravillosamente con los detalles de escamas perladas de Mizutsune. Es como ser una pantera estilizada lista para cazar con gracia.

Por supuesto, también he experimentado con sets más extravagantes. Una combinación reciente incluye partes de la armadura de Zinogre con accesorios dorados del set de Gold Rathian. ¡Dime si no te sentirías como un rockstar medieval cazando monstruos con ese look!

Opciones de Personalización: Capcom Lo Ha Clavado

En términos de opciones de personalización, Capcom ha dado un salto impresionante. La cantidad de capas superpuestas que puedes desbloquear y personalizar parece casi infinita. Puedes mezclar estilos, texturas y colores para crear un personaje que realmente represente tu estilo personal. Esto no es solo una cuestión de estética; te ayuda a sentirte más conectado con tu cazador, convirtiéndolo en una extensión de tu propia personalidad.

Mi cazador posa triunfante con su arco decorado con motivos de Mizutsune, mientras un Anjanath yace derrotado a mis espaldas. El detalle de las escamas en su piel es increíble.

Mención especial merece la opción de personalizar hasta el más mínimo detalle, como los tonos de las telas o el brillo del metal en tus piezas de armadura. Pasé horas ajustando un set inspirado en un samurái futurista, mezclando piezas del set de Magnamalo con decoraciones de Ibushi. Cada caza se siente como una pasarela, y, sinceramente, es una de las razones por las que sigo regresando al juego.

Un Cambio de Estilo Visual

Monster Hunter Wilds toma un enfoque más realista en su estilo visual en comparación con sus predecesores. Mientras que Monster Hunter World tenía una estética un tanto exagerada y caricaturesca, Wilds opta por una paleta de colores más sutil y texturas más detalladas. Esto no significa que pierda su encanto; al contrario, le da un aire más maduro que personalmente encuentro refrescante.

Me escondo tras una cascada cristalina mientras un Astalos patrulla el área, su cuerpo electrificado iluminando la oscuridad de la cueva.

La transición al realismo también beneficia a la moda del cazador. Los detalles en las armaduras son más nítidos y complejos, lo que hace que tus combinaciones se vean increíbles desde cualquier ángulo. Ahora, cuando ajustas un conjunto en el menú de personalización, puedes ver cada pequeño grabado en el metal y cada pluma en las capas de tela. Es algo hermoso.

Conclusión: Moda, Caza y Libertad

Monster Hunter Wilds no solo es un juego; es una experiencia. Desde la inmersión en un mundo vivo hasta la satisfacción de construir tu propio estilo de cazador, este título es un deleite para todos los sentidos. Como alguien que prioriza la moda y la personalización, puedo decir que Wilds no decepciona. Cada caza es una oportunidad para expresarte, cada conjunto es una declaración, y cada momento en el juego te deja con ganas de más. Capcom ha creado algo especial aquí, y si eres fanático de la serie o alguien que está considerando entrar por primera vez, te garantizo que Monster Hunter Wilds tiene algo para ti. Solo asegúrate de lucir espectacular mientras cazas. ¡La moda también es parte del juego!

 
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